El suelo radiante es un sistema de calefacción a baja temperatura (35º a 45º), que consiste en la introducción de calor en el suelo, mediante circuito de agua formado por tuberías de polietileno reticulado. Una instalación de suelo radiante consta de:
- Elemento calefactor (tubería de polietileno reticulado).
- Capa de recubrimiento.
- Aislamiento térmico.
- Dispositivos de regulación y control.
El grado de confort que se obtiene con este tipo de instalación, es considerado, uno de los mejores, ya que el calor se mantiene en el propio suelo de la estancia en la que nos encontramos, por lo que se aprovecha más el calor y se evita que éste se pierda cada vez que se abren puertas o ventanas. Todo esto, conlleva a un ahorro en el combustible.
Otra de las ventajas de la instalación de calefacción por suelo radiante es que es invisible y que al instalarse bajo el suelo, deja total libertad para la decoración de interiores.